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En plena transición y
con una reconversión industrial a punto de comenzar, en una situación de
tremendas dudas políticas, sociales, culturales y económicas, el sueño de crear
una empresa familiar relacionada con el medio rural y rodeado de un entorno
natural en el corazón de Cantabria, se convertía en un reto atractivo pero
tremendamente difícil, apasionante pero cargado de responsabilidad y sobre todo
muy incierto. Ya que producir un artículo de primera necesidad como son los
huevos, para un mercado de gran transformación con grandes superficies,
centrales de compras, gran distribución etc., no dejaba de ser un riesgo muy
grande.
Con la ilusión de nuestra
juventud, por el año 1978, comenzamos nuestra actividad empresarial en un
gallinero situado en el bajo de la vivienda familiar, con 475 gallinas. La venta
de los huevos se realizaba de casa en casa, repartiéndolos en una bicicleta día
tras día.
En 1.980 en el
pueblo de Galizano, conseguimos nuestra primera granja avícola de 15.000
gallinas. Un año más tarde ampliamos nuestra empresa con la construcción de una
nueva granja en la totalidad de Pámanes, que nos permitiría doblar
nuestra producción manteniendo la calidad de una explotación pequeña y ganando
seguridad por la separación entre granjas, pensando en la sanidad, epidemias,
enfermedades y control de calidad. En 1.998, por exigencias del mercado, abrimos
una nueva granja en Liérganes, que duplicaría todo lo anterior,
consiguiendo así un círculo de producción cerrado y separado entre si, en tres
puntos geográficos muy cercanos, que nos permite mantener una producción
constante, segura y de una gran calidad.
Veinticinco años después,
junto con mi esposa y la inestimable ayuda de mi hermano Antonio y nuestros
hijos, siento que esta pequeña empresa A.V.H., ha
merecido la pena y estamos a medio camino entre lo que fue un sueño y sin duda
será una realidad. |